miércoles, 17 de octubre de 2018

EL ELEFANTE ENCADENADO


Cuando yo era chico me encantaban mucho los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, el enorme paquidermo hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y antes de volver al escenario, el elefante se quedaba sujeto solamente por una cadena que lo aprisionaba en una de sus patas clavadas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que el animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.


El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo pregunté por el misterio del elefante. Algunas personas me explicaron que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el elefante aceptó su incapacidad y se resignó a su destino.


Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree que NO PUEDE. Él tiene recuerdos de su incapacidad, de aquella que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Reflexión:
Muchas veces asumimos que cuando no podemos hacer algo, es porque nada va a cambiar solo debemos intentarlo y veremos cosas increíbles.